Perth se ha convertido en una parada especial dentro del calendario de UFC por ser escenario de combates intensos, técnicos y con mucho en juego. Cada visita deja huella, y con el regreso del octágono este sábado, es momento de mirar atrás y revivir cuatro choques que ayudaron a construir su legado en Australia.
El primer careo entre Jack Della Maddalena y @thenightmare170 👀
— UFC Español (@UFCEspanol) April 28, 2026
ESTELARES 7am ET 🇺🇸 / 5am 🇲🇽 / 8am 🇦🇷 / 1pm 🇪🇸
PRELIMINARES 4am ET 🇺🇸 / 2am 🇲🇽 / 5am 🇦🇷 / 10am 🇪🇸#UFCPerth | Sáb 2 de mayo | En vivo por @PPlusDeportes pic.twitter.com/9Hsku82eWI
Desde el arranque, la pelea fue un pulso tenso de distancia y precisión, como una partida de ajedrez. Carlos Ulberg tomó el control del centro del octágono, midiendo cada movimiento con su alcance y velocidad, mientras Dominick Reyes intentaba romper ese ritmo con ráfagas que no encontraban destino. Todo se disputó de pie, en un terreno donde cualquier error podía ser definitivo.
En un duelo con el cinturón de peso medio en juego, Israel Adesanya salió decidido a recuperar el trono y durante los primeros dos asaltos logró imponer su estilo, conectando combinaciones limpias que pusieron en aprietos al campeón. Su timing y control de distancia parecían marcar el rumbo, pero todo cambió en el momento en que Dricus Du Plessis decidió llevar la pelea a su terreno e involucrar la lucha.
El tercer capítulo fue un intercambio de alto nivel, con Adesanya encontrando espacios —incluido un codazo preciso— pero también recibiendo castigo ante la presión constante de Du Plessis. Para el cuarto asalto, el poder del campeón fue simplemente abrumador: lastimó, derribó y, sin soltar el control, cerró la pelea con un mataleón que primero silenció la arena y luego la hizo estallar, dejando una imagen inolvidable en Perth.
Desde el primer segundo, Yair Rodríguez dejó claro que en UFC 284 iba a pelear bajo sus propias reglas: creativo, impredecible y sin freno. Josh Emmett, fiel a su esencia, intentó acortar la distancia con su poder en las manos, generando destellos de peligro cada vez que lograba conectar, en un duelo donde el margen de error era mínimo.