La Isla Ha Brindado Momentos Y Peleadores Inolvidables
A la hora de hablar de los logros y del legado de cada pueblo en la rica historia de UFC, Puerto Rico puede presumir; su protagonismo y su aporte a las noches del octágono ha sido espectacular.
La isla siempre será recordada por ser el primer escenario de Latinoamérica en albergar un evento de UFC; fue la cartelera número 8 en el Rubén Rodríguez Coliseum, en Bayamón, en 1996. Era una época difícil en la cual la promoción era demonizada y perseguida; a Puerto Rico no le importó y puso escenario, fanáticos y actitud para celebrar una cartelera épica.
Los boricuas se enamoraron de UFC y el talento innato de los isleños más su pasión y orgullo confluyeron para formar una casta espectacular de peleadores, caracterizados por una pegada exquisita y una actitud fiera.
Dos de sus exponentes más sensacionales fueron Ricco Rodriguez, quien ganó el cinturón en el 2002 y Anthony Pettis, quien lo hizo en el 2013. “Suave” noqueó a Randy Couture y maravilló con su estilo que combinaba boxeo con jiu-jitsu. “Showtime” optó por el taekwondo adaptado a MMA, con patadas y puños que serán virales por siempre.
Tecia Torres es una histórica de las 115 libras y escala en el ranking paja a base de las patadas más espectaculares del circuito. Shane Burgos se ganó su lugar en las terribles 145 libras con un boxeo lleno de poder y desparpajo, en peleas en las que se mantuvo en pie aún estando noqueado y Lyman Good hizo que sus peleas se miraran de pie debido a la sensación de un nocaut inminente con esos puños de concreto.
La historia y el presente nos enseña que Puerto Rico ha sido siempre un amigo fiel de UFC y que cada vez que un boricua suba al octágono habrá que contener el parpadeo, porque el nocaut puede ocurrir de un segundo para otro.