En este mes de febrero se cumplen 25 años en funciones de un dirigente cuya visión, pasión y determinación transformaron el escenario de los deportes de combate y cambiaron la vida de generaciones de personas, que abrazaron e hicieron propias sus convicciones, entusiasmo y energía.
Al hablar de Dana, es insoslayable centrarse en su personalidad; una forma de ser a la que jamás le interesó congraciarse, seguir reglas, ser políticamente correcto o guardarse algún pensamiento. Precisamente su irreverencia, temperamento contestatario y convencimiento derribaron muros, crearon realidades y dotaron a UFC de una identidad inimitable.
Su visión y empuje tuvieron su génesis en sus tempranas aventuras como instructor de boxeo y representante de peleadores de las incipientes artes marciales mixtas, en los años 90. Sus relaciones forjadas en la adolescencia en Las Vegas, condujeron a la adquisición conjunta de UFC, en 2001 junto a Frank y Lorenzo Fertitta.
Si bien la iniciativa alteraría el panorama mundial de los deportes de combate, en 2001 esa realidad no era más que una visión y un anhelo. La empresa estaba en números rojos, la disciplina era mal vista y el lobby político y mediático por erradicarla era feroz.
A Dana poco le importó el presente adverso; se cargó a la espalda el trabajo duro en los años de plomo que comenzaron con UFC 30: Battle on the Boardwalk, el show de estreno como el capitán del barco.
Allí, en un recinto menor de un casino de Nueva Jersey, espacio cedido por cortesía del hoy presidente de los Estados Unidos Donald Trump, un fan de la marca de la primera hora, el flamante mandamás de UFC inició la construcción del imperio desde los escombros, con sus consecuentes tareas: desde la contratación y el desarrollo de talento, a la promoción de los eventos, con el énfasis en la experiencia en vivo y la producción.
Como líder con ansias de ofrecer su producto a un público masivo, a mediados de los 2000, Dana entendió que la autopista para relanzar UFC era a través de un reality show, formato en boga en aquellos años.
En una situación financiera acuciante, Dana se jugó un pleno: propiciar una competencia entre peleadores por un contrato en UFC, que incluyera la convivencia en una casa y la transmisión de ese día a día. Es decir, sentar a los protagonistas en el living de los televidentes y permitirles conocerlos de primera mano, en una situación prácticamente de simbiosis entre “ellos y nosotros”.
La respuesta fue masiva: miles de fans respondieron con devoción a un desafío que tuvo un broche de oro con el duelo final entre Forrest Griffin y Stephan Bonnar. El éxito fue tan rotundo que habilitó la firma de un contrato televisivo con la cadena Spike TV en ese mismo momento, en un golpe comercial que sentó los cimientos para lo que vendría a posteriori.
Ya encendida la llama del entusiasmo por el nuevo producto, Dana se calzó la mochila al hombro y lideró la escalada de uno de los picos más altos para la actividad: la regulación en todos los estados de la nación, para expandirse sin límites.
Para ese fin contrató a una leyenda de la regulación del boxeo: Marc Ratner, quien fue el brazo ejecutor de una estrategia de seducción sobre los beneficios de contar con eventos de UFC y una demostración de los pasos dados por la empresa para desarrollar el deporte. La misión se cumplió en marzo de 2016, cuando Nueva York se convirtió en el último estado en legalizar las MMA.
“La energía de Dana, su vozarrón y su entusiasmo me convencieron para incorporarme al equipo”: Marc Ratner
La voluntad avasallante de Dana es el sello en común de todos los logros de UFC, aunque eso no significó que en el camino no hubiera segundas opiniones o cambio de direcciones. Tras manifestarse públicamente en contra de las MMA femeniles, Dana no se sonrojó al cambiar de parecer tras la aparición del fenómeno Ronda Rousey.
Dana entendió que el momento de las mujeres en el deporte había llegado y los cañones se apuntaron hacia el lanzamiento de las divisiones femeniles, con un primer evento inolvidable estelarizado por mujeres, el 23 de febrero de 2013, que inauguró una era en el deporte mundial.
UFC continuó sumando hitos y escalones hasta instalarse como una organización de primer nivel en la mesa chica de las organizaciones deportivas top.
Las iniciativas de Dana no tuvieron pausa: desde UFC Network, una señal de 24 horas de actividad, al lanzamiento de distintos programas de captación de talento, como Dana White’s Contender Series y Lookin’ For A Fight, iniciativas que llevan la impronta del presidente.
La voluntad de liderazgo y la nula influencia de las críticas una vez que se le mete algo en la cabeza a Dana quedaron monumentalmente de manifiesto en 2020, durante la epidemia del COVID-19, cuando el jerarca tomó una de las decisiones más temerarias del siglo: mantener operativa a la empresa pese a los temores y presagios negativos del mundo entero.
El presidente encabezó las negociaciones para celebrar eventos en Yas Island, Abu Dhabi, en una burbuja deportiva, bajo estrictas medidas de seguridad e higiene.
Los shows no sólo se celebraron sin consecuencias que lamentar, sino que en esa etapa de la empresa debutaron peleadores como Ilia Topuria, Dricus du Plessis, Khamzat Chimaev y Tom Aspinall, quienes años después hicieron historia como campeones. Dana burló las críticas una vez más y esta vez ante los ojos del mundo entero.
"Mis peleadores y trabajadores pudieron seguir ganándose la vida cuando el mundo estaba cerrado": Dana White
Dentro de las medidas más destacadas en los 25 años de reinado de Dana se encuentra una iniciativa en reconocimiento a México; un homenaje que él mismo llamó “Una carta de amor al pueblo mexicano” en la forma de un evento anual en la fecha de la independencia, pensado como un reconocimiento a la influencia y al aporte de la nación latina en los deportes de combate.
Noche UFC es una fecha fija en el calendario de UFC en el mes de septiembre y ya tiene un lugar asegurado en la historia: en 2024, el evento se celebró en la legendaria Sphere, la arena de realidad inmersiva, en una producción que disparó las proyecciones sobre cómo serán en un futuro cercano las experiencias en vivo en los estadios.
El vínculo de Dana con la cultura mexicana es tan profundo que la Ciudad de México se convirtió en la tercera capital mundial de deportes de combate en inaugurar instalaciones del Performance Institute, el centro de alto rendimiento para atletas de UFC, luego de las inauguraciones de las instalaciones de Las Vegas y Shanghai.
México es hoy el hogar de decenas de peleadores juveniles mexicanos y de otros países latinos que entrenan becados por la empresa. Dana tomó el asunto de la conexión en serio: ordenó invertir para que el nexo entre México y UFC se sostenga en el tiempo conforme el avance de la ciencia y el deporte.
Al contrato con Spike TV de 2005 le siguieron convenios con Fox y ESPN hasta el actual acuerdo con Paramount Plus, que relanza la exposición de la empresa y pone en perspectiva el valor de las producciones de UFC dentro de las grillas de programaciones.
Dana jamás se conforma y 2026 ya es parte de una nueva era como miembro de la señal Paramount Plus y los proyectos de la temporada ya toman vuelo, como la liga de boxeo Zuffa Boxing, en una iniciativa que planea relanzar el boxeo y UFC White House, la cartelera que se proyecta para realizarse en las instalaciones de la sede presidencial de los Estados Unidos, en Washington DC.
Dana White cumple 25 años al mando de UFC y su espíritu se mantiene firme: expandir el mundo de los deportes de combate hasta espacios nunca antes vistos.