La temporada 2025 finalizó y en la lista de las peleas que más nos divirtieron este año aparecen algunas colisiones que nos tuvieron al borde del asiento. Repasamos los choques más delirantes.
El duelo por el cinturón absoluto vacante de peso paja entre las dos peleadoras más resonantes del momento en la división tuvo absolutamente de todo: intercambios de pie, con boxeo y patadas, escenarios de clinch, derribos y BJJ de primer nivel.
Tras 25 minutos de una intensidad física límite, Mackenzie Dern fue proclamada ganadora por decisión unánime, en un resultado que marca una nueva era en las alturas de la división de las 115 libras.
El pronóstico para Petr lucía difícil; sobrellevar el ratio de trabajo desquiciado de Merab, mantenerse en pie ante los copiosos intentos de derribo del georgiano y no dejarse influir por la despareja pelea que mantuvieron en 2023, cuando The Machine lo venció en las tarjetas.
Sin embargo, ‘No Mercy’ creó un escenario atípico: contraatacó los intentos de derribo con llaves al cuerpo, superó a Merab en la lucha y lo castigó durante los cinco asaltos con golpes al cuerpo y a la cabeza desde ambas guardias, en una demostración de fortaleza mental, cardio y potencia ante uno de los campeones más resonantes de la historia en las 135 libras.
Dos de los principales representantes de la vieja y la nueva guardia de la división de las 135 libras se enfrentaron en una colisión generacional, en la función de despedida del ex doble campeón latino.
Payton no se amilanó ante la presencia, la velocidad y el pedigrí de lucha de Triple C, lo superó en cantidad de golpes significativos y en derribos, aunque el corazón y la tenacidad de Henry lo mantuvieron en combate, en un choque emotivo que no dio respiro.
Los inicios explosivos a matar o morir de T.Wrecks no son ningún secreto y su último combate no fue la excepción a la regla.
Terrance salió dispuesto a dejar fuera de combate a Chris y estuvo a punto de lograrlo a base de rodillazos y golpes de puño, pero el escocés sacó a relucir su inimitable resistencia, capeó el temporal de golpes con un derribo y sometió a McKinney con una estrangulación anaconda, en 2:30 de pelea que fueron diversión absoluta.
Mateusz saltó al octágono y desplegó su estilo característico: agresión alegre y desprejuiciada, con un rictus de regocijo y volumen alto de golpes, con predominio de combinaciones de box a la cabeza.
Sin embargo, enfrente suyo se encontró a un striker que no contempló en ningún momento dejarse avasallar. Pese a recibir golpes y derribos, L’udovit resistió la andanada de golpes, impuso su pegada desde guardia zurda y castigó hasta el final del combate, cuando se derrumbó en un banco, producto de una lesión seria en el tobillo, en una de las demostraciones de tenacidad más visibles de la temporada.