El
ganador de la quinta temporada de The
Ultimate Fighter tiene frente a él la posibilidad más importante de su
carrera profesional.
Siempre
es difícil llegar a un lugar y ser comparado con alguien y a Nate le pasó
durante toda su vida. Su hermano Nick
siempre se llevó los flashes de todas las cámaras y él quedaba en la sombra.
Algún día iba a explotar. Muchos creían que sería pronto, otros que tardaría
unos años y algunos no lo veían posible. Pero basándose en un gran esfuerzo y
dedicación su chance por el título llegó.
Su
primera gran presentación fue en el año 2007 cuando ingresó a TUF. Allí venció a Rob Emerson, Corey Hill
y Gray Maynard para llegar a la
final y vencer, por lesión, a Manny Gamburyan.
En ese momento comenzó a hablarse mucho de él y hasta dónde podría llegar.
Pasaron
los años y empezó su irregularidad. Tal es así que tuvo que subir a peso welter
para ver si podía encontrar el rumbo de su carrera. Derrotado consecutivamente
por Dong Hyun Kim y Rory MacDonald volvió a los ligeros
porque había encontrado la dieta acorde a lo que necesita su físico. Allí nació
un nuevo Nate.
Con
una presentación espectacular sometió a Takanori
Gomi, luego le propinó una paliza a Donald
Cerrone para quedar cerca del cinturón. Jim Miller fue su siguiente escollo y una guillotina le dio el
triunfo en el segundo asalto. Las cosas estaban claras: Nate Díaz tenía el nivel
necesario para pelear por el cinturón
de campeón.
Esa
oportunidad llegará el 8 de diciembre
y se enfrentará con alguien que, en cuestión de estilos, puede complicarlo
demasiado, el ex campeón de WEC y actual de UFC Benson Henderson. Un luchador con una
resistencia física envidiable y poseedor de una de las mejores defensas de
sumisiones de los últimos tiempos.
Hemos
visto una y otra vez a “Bendo”
cayendo en estrangulaciones y palancas de las cuales, con mucho
esfuerzo, terminó saliendo para cosechar una tras otra las victorias peleando
durante 15 o 25 minutos.
Ahora
Nate deberá llevar su juego a otro nivel.
¿Tendrá la posibilidad de presionar con su jab a lo largo de una pelea que, en
los papeles, parecería ser de largo alcance? ¿Tendrá la justeza necesaria para
cerrar las sumisiones y hacer rendir
al campeón?
Parecen
complicadas de responder las preguntas de cara a lo que será, potencialmente
hablando, una de las mejores peleas del año. La ventaja para Díaz parece estar en el largo alcance de sus brazos,
en trabajar una y otra vez con esa incómoda combinación de jab y derecha y algunos golpes al cuerpo.
En
cambio el campeón necesita trabajar en el clinch
y, en caso de ir al suelo, buscará controlar lateralmente a Nate, algo que
han hecho rivales como Joe Stevenson
y Clay Guida quienes demostraron una forma conservadora, pero a la vez
segura, de dominarlo.
Las
palabras se acabarán muy pronto y sólo ellos dos quedarán dentro del octágono.
El árbitro les dará la orden y sus puños decidirán quién será el campeón ligero
de UFC ¿Retendrá Benson? ¿Será Díaz el
nuevo campeón? Que empiece la discusión.






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