Griffin, quien había terminado su
carrera en ciencias políticas en
Griffin, había pasado el 2004 sin pelear, escogió la segunda opción. Audicionó para la primera temporada del show The Ultimate Fighter y consiguió colarse al roster de 16 peleadores. El peleador de Georgia no tenía una técnica ortodoxa, pero lo compensaba con gran poder de puños, empuje y fuerza de voluntad para pelear. Este estilo arrojado comenzó a ganarle seguidores y pronto aquel chico que estaba considerando colgar los guantes para siempre se había hecho de un lugar en la final del show que prometía un contrato en el UFC.
El 9 de abril de 2005 Griffin cambiaría su historia y la del deporte para siempre.
Entró al octágono para enfrentarse a Stephan Bonnar, apodado “American
Psycho”, un peleador con vasta experiencia en boxeo, el año anterior había
ganado el Guante Dorado en Chicago categoría abierta y tenía un título panamericano
en Jiu Jitsu Brasileño (BJJ) bajo la tutela de Carlson Gracie.
Nada de eso importó para Griffin. Desde el momento en que quedó sólo con Bonnar en el octágono fue a la guerra. Bonnar también deseaba con todas sus fuerzas el contrato y salió a buscarlo. Griffin ganó el primer round, Bonnar se quedó con el segundo y en el tercero aquel muchacho de Georgia salió con el corazón por delante para convencer a los jueces en la recta final del round y llevarse el triunfo.
El curso de la pelea fue tan intenso que a medida que los rounds avanzaban la audiencia también. Esta fue la primer pelea en ser televisada en vivo y los 10 millones de dólares que se invirtieron en la producción del show fueron bien remunerados cuando UFC obtuvo un contrato a largo plazo en TV. Literalmente la gente llamaba a sus conocidos para pedirles que prendieran la tele para ver esa pelea.
La semana siguiente los entrenadores del show, Chuck Lidell y Randy Couture se enfrentaron y generaron 280 mil compras de Pay Per View. UFC había encontrado un nicho.
Tres años después de haber ganado su contrato, Griffin se erigió como campeón en la división de los semi completos, al derrotar en decisión unánime a Quinton “Rampage” Jackson. Sin embargo, perdería el cinturón en su primer defensa ante Rashad “Suga” Evans.
Hoy en día amasa un récord de 18-7-0 y aunque no ha peleado desde su derrota ante Mauricio “Shogun” Rua en agosto del 2011, permanece como uno de los peleadores favoritos de los fanáticos.
Este 7 de julio tendrá la oportunidad
de volver a probar el sabor de la victoria cuando se enfrente a otra de las
leyendas en este deporte, Tito Ortiz
en UFC
Esta será la tercera vez que se enfrenten, con una victoria para cada uno en los anteriores encuentros. Ambas batallas se han ido a la distancia pues ninguno ha podido noquear o someter al otro.
“Yo estaba peleando por 300 o 400 dólares cuando Tito era campeón del Mundo” dijo Griffin. “Ahora (Tito) no es lo que solía ser pero aún así ha tenido peleas bastante buenas contra los mejores del mundo, peleadores en el top 10, será una pelea complicada” agregó.
Ambos acarrean el peso de combates previos en sus cuerpos y para Ortiz será su última pelea antes de ponerle fin a una carrera brillante en el octágono por lo que se augura una batalla sin cuartel.
“La gente me pregunta ‘Forrest es la
pelea de retiro de Tito, si pierdes ante él, te vas a retirar?’ Si pierdo ante
Tito me voy a retirar de la vida”,
concluyó el ganador de la primer temporada de The Ultimate Fighter.






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